Mala costumbre
Como todos sabrán, nadie es lo suficientemente buena gente, y esta vez escribiré (y me gustaría que opinaran al respecto) sobre algo que si considero un defecto y de los grandes.
Estaba leyendo los comentarios sobre la nota pasada en dónde hablaba sobre ser honesto con uno mismo, y me recordó algo la opinión de Given:
es mejor decir lo que sientes, las mentiras piadosas apestan!
¿De qué me acordé?, de una mañita que tengo que todavía no he logrado erradicar del todo: Las verdades a medias. ¿En que consite eso?, fácil, es decir las cosas como son, pero sin todo los detalles. Pondremos un ejemplo:
Pregunta:¿En dónde estás?
Respuesta: En el Zócalo.
¿Que tiene de malo?, pues así como se lee, nada, en realidad estaba en el zócalo, pero hay un pequeñisimo detalle, y éste consiste en que debido a mi situación actual, no todo mundo sabe que ya radico en el D.F., por lo que la respuesta es ambigua si esta conversación es llevada vía telefónica con alguien que no sabe mi localización actual (estaba hablando con alguien de Acapulco), queda algo que decir, en el zócalo… !¿Pero de qué ciudad?!. Esa, es una verdad a medias.
Me he puesto a analizar el porqué lo hago. Y he sacado algunas conclusiones, que, sin ser excusas (ni remotamente válidas) a veces me llevan a recaer en el hábito:
- Porque no quiero, no deseo que sepan detalles sobre mí, ¿motivos?, pueden ser miles.
- Porque no vale la pena dar detalles, menos si esto me lleva a discusiones sin sentido, y que no pretendo o no me interesa entrar en esto.
- Porque me encanta ser ambiguo, y me parece divertido jugar con el lenguaje y las frases. Obviamente, si no cae en los puntos anteriores, entonces en cuanto veo que ya estuvo bien el chiste, me retracto y digo las cosas como son. Esto lo practicaba mucho con mis amigos (y mis parejas) así que los que ya me conocen sabian que si quieren saber todo, deben ser (y preguntar) lo más directo posible.
Pocas personas lo toman esto con mucha gracia, y a veces a mi me molesta también, pero como yo soy igual, pues me aguanto y en cierto modo comprendo el hecho, dependiendo de cómo se lleve a cabo, si es en broma, me ataco de la risa (pues me la aplicaron - sin albur-), si es por los demás motivos expuestos, entonces me dá una mejor idea de qué es lo que pasa . No está de más aclarar que esta situación no lo aplico como en la situación anterior, cuando se trata de decir las cosas que siento hay cero ambiguedad.
¿Alguien más dice mentiras a medias?, ¿Porqué lo hacemos?, ¿Hay alguna forma mágica de quitarselo de encima?, ¿Es mejor, igual o peor que decir mentiras piadosas?. En realidad he tratado de no hacerlo más, y aunque la frecuencia con que lo hago es muuuy inferior a … hmm no sé, hace 4 años (que me consideraba caso perdido al respecto), todavía no he podido dejarlo fuera de mi proceder. Eso si, mentiras piadosas,
no, no me gustan para nada, y tampoco las digo, quizás si, pero en casos muy, pero muy extremos.
January 27th, 2005 at 7:45 pm
Mmmm… con tanto comentado solo puedo decir que a nivel personal las verdades a medias me recuerdan la intención de Don Juan el maestro de Carlos Castaneda, de que habia que “borrar la historia personal” generando una bruma o niebla alrededor de uno.
Para que? Si mal no recuerdo la idea es que de esa manera uno no esta atado a esta realidad en particular por las ideas que tengan los demás acerca de uno.